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¿Alguien más ahí fuera con la creatividad frita?

  • Foto del escritor: Enric Miquel
    Enric Miquel
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Desde noviembre de 2022 un prompt y 30 segundos de edición te separan de la hoja en blanco aun blog post bien articulado. Con sus referencias, sus quotes y hasta sus conclusiones sesudas.


Escribir se ha vuelto una opción, no una necesidad.


Hay una ventaja evidente en esto: la productividad escala a niveles intergalácticos. Y hay un problema casi del mismo tamaño:


Todo el modelo LLM está construido sobre una premisa, y hay una carrera a marchas forzadas entre GPT, Gemini, Claude y Grok para ejecutarla mejor: absorber más dato, más token, y devolver la siguiente palabra que tenga mayor probabilidad de tener sentido.


La verdad promedio.


El problema es que las respuestas "extremas" quedan descartadas por diseño. Y los cerebros que interactuamos con estos modelos nos acostumbramos a esas respuestas promedio. Sin darnos cuenta, empezamos a pensar en promedio también.


Pero el avance, la diferenciación, la capacidad de sorprender, eso amigo, eso sólo ocurre en los bordes de la campana de Gauss. No en la parte más alta.


En el centro el homo sAIpiens. En los extremos humanos luchando contra el AI Brain Fry.
En el centro el homo sAIpiens. En los extremos humanos luchando contra el AI Brain Fry.

Como subproducto de esta interacción constante con los LLMs, ha emergido lo que algunos ya describen como AI Brain Fry: fritura de cerebro. Y sí, yo también he sentido esa "neblina mental", (que suena más ligero que fritura.)



Pero hay algo más que se pierde, y es lo que más me preocupa.


Escribir no era solo producir contenido. Era un proceso que obligaba a ordenar el pensamiento. Y cuando leías a otra persona, sabías que accedías a algo genuino: una parte de su cerebro y a cómo esa persona procesaba el mundo.


Desde noviembre de 2022, eso se hace cada vez más difícil de distinguir.


La conectividad extrema (WhatsApp, Slack, Email, TikTok, Instagram y un sinfín de herramientas diseñadas para mandarte una notificación) actúan como acelerador de este fenómeno. Es la tormenta perfecta: IA que aplana el pensamiento por un lado, fragmentación de la atención por el otro.


¿Qué significa esto para ti como profesional farma del mañana?


La premisa sobre la que se está construyendo este imperio de la IA no parece que vaya a cambiar. Todo apunta a que seremos cada vez más capaces de acertar en el promedio perfecto. Y si te conformas con eso, en algún momento serás reemplazable.


Correos a HCPs que suenan todos iguales, planes de marketing clónicos o medical insights, sin insight.


Mi apuesta personal es que los MSL, KAM, RAM, Brand Managers y también VPs o CEOs que destacarán mañana serán los que consigan dos cosas:


Primero. Cultivar la capacidad de pensar en los extremos. Acceder a esa parte de "locura" humana que los modelos descartan por diseño. La originalidad no estará en el centro de la distribución.


Segundo. Preservar espacios y momentos para producir con foco, sin interrupciones. Cal Newport lo desarrolló en Deep Work hace ya diez años (2016) pero cada año que pasa el libro se vuelve más y más actual. Newport argumenta que la capacidad de concentración profunda es una ventaja competitiva pues la capacidad de aprender, va estrechamente ligada a la posibilidad de tener momentos de foco o "deep work".


Y tú, ¿también has experimentado la fritura cerebral?


¿Prefieres mi Paint o la versión Nano Banana?



 
 
 

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